No es tan difícil de entender…

Ayer tuve una ilustrativa conversación con un compañero de trabajo sobre el machismo en el cine. He de decir que no fue uno de mis momentos más brillantes en lo que a argumentación se refiere, pero entre que estaba hablando por whatsapp en horas de trabajo y que mis primeros razonamientos rebotaron en la mollera de mi interlocutor cual pelota de goma, al final pasé de seguir intentándolo.

Pero estuve pensando en el tema a lo largo del día, y pensé que se pueden decir una o dos cosas interesantes sobre el tema, si es que alguien está dispuesto a escuchar.

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La industria del entretenimiento se hizo para el goce y disfrute de los hombres.

No me refiero a la raza humana, sino al género masculino. Y aunque no lo vea bien, es razonable pensar que cuando se generaron, no sé, Marvel y DC, por ejemplo, la situación sociocultural era muy distinta a la actual. Las mujeres aún seguíamos metidas en casa, ocupándonos de la familia, y teníamos poca o ninguna autonomía separadas de nuestros padres, hermanos o maridos. El dinero lo generaban los hombres, el tiempo libre lo tenían los hombres, y es lógico que los contenidos de cómics, películas o videojuegos se hicieran pensando en ellos. En los 70, Lois Lane es una chillona quejica que solo sabe meterse en líos para que la salve el protagonista, porque a grandes rasgos esa era la visión que se tenía de la mujer en esas fechas.

Con el tiempo las mujeres hemos ganado en derechos. Voto. Acceso a estudios superiores reales, no a escuelas de señoritas. Independencia económica de sus padres, hermanos o esposos. Algunas incluso comenzamos a tener tiempo libre y, fíjate tú por dónde, nos apetece llenarlo de algún modo.

Y lo que nos encontramos es una plétora de cómics, libros, películas y videojuegos en los que las mujeres son o damiselas en apuros, o trofeos, o psiques de hombres metidos en cuerpos de mujeres diseñados para que el género masculino se alegre la vista. Se me viene a la cabeza el mayor icono machista de los videojuegos en los 90: Lara Croft. Porque todo sabemos que tener tetas grandes y pasearse por el ártico en pantalón corto es indispensable para el oficio de arqueólogo, como podemos ver claramente en las películas de Indiana Jon… oh, wait…

Incluso muchos de los contenidos pensados para que los consuman mujeres son odas al machismo, y aquí es de obligación citar Sexo en Nueva York, una serie en la que la vida de las protagonistas gira alrededor de los hombres. Porque claro, es en eso en lo que pensamos las mujeres todo el tiempo, en hombres. Y más concretamente en sus penes.

Así las cosas, es bastante normal que las mujeres consumamos menos productos de entretenimiento que los hombres; suponiendo que las temáticas – pensadas por y para hombres – nos gustasen, tarde o temprano nos hartaríamos de que todas las féminas que nos encontramos sean excusas para que los hombres se luzcan, o para que los lectores se pongan cachondos.

Una buena manera de meditar sobre lo mal que se trata a las mujeres en los contenidos de la industria del entretenimiento es el famoso test de Bechdel para las películas. Que uno que yo me sé tildó de “una mierda” y ha usado para insultar mi sentido común, y cito textualmente, diciendo que “fiarte de un test de mierda más que de tu sentido común tiene tela”. Porque claro, mi sentido común me dice que la elfa que han metido con calzador en la trilogía de El Hobbit y cuyo principal mérito es enamorarse de TODO pene que se encuentra, sea de la raza que sea, es SUPER FEMINISTA.

Sabemos perfectamente que el test no es “completo”. Que hay películas que no son machistas, en las que los personajes femeninos son realistas, que no lo cumplen, y hay películas con un enfoque muy machista de las mujeres que sí lo cumplen. Lo que se pretende, como me indicaban ayer muy acertadamente por twitter, es que meditemos sobre EL HECHO INNEGABLE de que en el cine hay mucho machismo.

¿Y qué es un personaje femenino realista? Porque aquí más de uno me diría DE NUEVO lo de que si los personajes femeninos fuesen feos no nos quejaríamos. Aparte de que me lo tomo como un insulto a título personal, porque con lo de “si fueran feas no os quejaríais” es claro que se está diciendo “si fueran como tú no te quejarías”, me estoy refiriendo a la construcción psicológica del personaje. Las mujeres en la industria del entretenimiento son, dicho de forma simple, tontas. Y para una inteligente que había la mató el duende verde – porque las pelirrojas lelas venden más, dónde va a parar –. Su hilo argumental, incluso cuando son las heroínas, nunca deja de incluir el conseguir liarse con algún hombre. Su vestimenta es innecesariamente provocativa, sus poses irreales e incómodas. Los intentos de crear mujeres fuertes se saldan con frankensteins con psique de hombre y cuerpo de conejita playboy. La mayoría de las veces necesitan a un hombre para que las ayude con lo que sea que tienen que lograr. Y son pocas, muy pocas.

¿Que los personajes masculinos representados tampoco son realistas? No me salgáis con la excusa de siempre, que ya está muy trillada. Hay muchísima más variedad de “personajes poco realistas” masculinos que femeninos. Las mujeres en la industria del entretenimiento somos o excusas para que el héroe se luzca, o floreros para quedar bonito. Y no evolucionamos durante la historia porque no es necesario que lo hagamos, con tener tetas ya vale. Los hombres son héroes, sabios, científicos, aventureros, son capaces de las mayores hazañas y las peores atrocidades, pasan por viajes de descubrimiento personal, entrenamientos, tienen momentos de iluminación, evolucionan a lo largo de las historias, tienen crisis de fe, cambian de bando…

Así que no me jodáis y digáis que los personajes masculinos son igual de poco realistas que los femeninos, porque no es de eso de lo que estoy hablando. La ficción es ficción, no es real, hasta ahí llego aunque sea mujer, eh.

 

Habrá quien diga que si no me gusta no lo consuma. Y también hay quien dice que si los contenidos son mayoritariamente para hombres es porque no hay suficientes mujeres que lo consuman como para justificar un cambio. Bonitas excusas que, por cierto, son contradictorias. Quiero entretenimiento con contenidos no machistas, pero como el que hay es machista, no debo consumirlo, pero como no lo consumo entonces no generan entretenimiento con contenidos no machistas porque no les merece la pena, y como lo que generan no me gusta no lo consumo, pero como no lo consumo no lo generan sin machismos… y así hasta que a una le explota la cabeza.

Además, estamos en todo nuestro derecho de quejarnos si algo visiblemente machista nos afecta en nuestra vida diaria. No me voy a quedar sin leer comics, sin ir al cine, sin leer libros o sin ver la televisión sólo porque los contenidos están hechos por y para hombres. Tengo el mismo derecho a acceder a ese entretenimiento que los hombres, y tengo derecho a que esos contenidos no me insulten. Me da igual que me digáis que como no es algo de primera necesidad me jodo y bailo, que es lo que hay. Porque los contenidos no se encuentran en la naturaleza y los recolectamos y si no nos gustan pues qué se le va a hacer; los contenidos los generamos nosotros, y pueden cambiar si el público pide que cambien.

Oh, y últimamente está cobrando fuerza el generar contenidos “intentando” tratar a los hombres del mismo modo que se ha estado tratando a las mujeres. Estupendástico, porque es exactamente eso lo que queremos cuando pedimos “personajes femeninos realistas”, que se sexualice a los hombres. Hasta expresado con las mismas palabras y todo. Y encima lo hacen mal, porque sí, dichos personajes están sexualizados hasta el absurdo, enseñan bíceps, torso y culo sin venir a cuento hasta que una se siente más incómoda que otra cosa, pero siguen siendo los héroes, los sabios, los que evolucionan, los que con sus actos marcan la diferencia. Solo que sin camiseta y con pantalones ajustados.

Un aplauso.

Un argumentario machista no estaría completo sin el “solo sabéis quejaros y echarnos la culpa a los hombres”. Bien. Correcto. Ponerse a la defensiva cuando no se está siendo atacado es tremendamente revelador, pero vamos a intentar argumentar como si pensásemos que nuestro interlocutor es una persona con capacidad de raciocinio – cosa que, si ha tirado de ese argumento, ya os digo yo que no es –. Aquí no se está atacando a nadie. Aquí se está hablando de un hecho que es cierto, que no me estoy inventando, sobre el que estoy dando explicaciones, argumentos y ejemplos. Podéis estar de acuerdo o no, pero los hechos son los que son. Y ya.

Si veis un ataque a vuestra persona o a “los hombres” en ello, lo que voy a pensar es que sois unos machirulos de ego débil, sinceramente. Lamento que vuestra masculinidad se vea atacada porque yo denuncie que a mi género se le trata con desprecio en el cine, de verdad que lo siento. Qué mala soy que os oprimo, pobriños.

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Gracias al cielo hay cada vez más gente que ve que las mujeres somos un filón por explotar, y ya sea por principios o por simple pragmatismo, se dedica a generar contenidos en los que se nos respeta un poco más. Son pocos, me gustaría que fueran muchos más. Pero por algo se empieza.

Y para muestra, un botón:

En la serie Castle el protagonista es un hombre, sí, pero la que lleva la voz cantante en la serie es una mujer, y de armas tomar. Y ambos personajes evolucionan cosa mala a lo largo de la serie.

Pacific Rim. No solo la coprotagonista tiene un arco argumental QUE NO INCLUYE CONSEGUIR AL TÍO, sino que evoluciona y consigue vencer sus miedos para colaborar en salvar al mundo. No me digáis que eso no mola.

Al Filo del Mañana. Aquí el sabio, el personaje que instruye al protagonista, el que lo entrena, el que le hace enfrentarse al rito de paso, es mujer. Gandalf ha vuelto, y esta vez tiene ovarios, bitches.

“El cartel” de Guardianes de la Galaxia tiene una refrescante FALTA de pose irreal femenina para enseñar culo y tetas a la vez. Y las féminas de la película lo petan, dicho sea de paso.

El reboot de Tomb Raider. Tratando al personaje como un ser humano real y con una evolución, quién iba a decir en los noventa que pasaría esto.

El cómic de Wonder Woman. Si bien DC está a años luz de “respetar” a los personajes femeninos, esta mujer siempre ha sido la excepción de la regla. Y recomiendo MUCHO la nueva serie que están editando ahora.

Y es una putada, pero ahora mismo no se me ocurren más.

Y tal.

 

Pd: Para saber mi opinión sobre las tetas que sí vienen a cuento, me remito a este post de GataSombra.

 

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