Que el latín no sirve para nada, hombreyapordios

Ayer en la media hora de la comida hice un chiste sobre Prometeo. Que realmente por lo que está condenado a que un águila se le coma el hígado todas las noches es por haber robado el cachopo(1) del Olimpo, no el fuego.

Acto seguido tuve que explicar quién era Prometeo, que efectivamente robó el fuego a los dioses para dárselo a los humanos, y que fue castigado por ello con lo antes mencionado.

La persona a la que se lo tuve que explicar me preguntó que cuándo lo había dado, que ella en el colegio no aprendió nada de eso. Y aunque lo más seguro es que lo leyera en alguno de los libros de mi hermana – estudió historia del arte – y no en clase, le dije que no recordaba bien, pero que quizá en clase de latín.

Dicha frase fue respondida con una serie de bufidos sobre dicha asignatura. Que para qué servía, que qué recordaba yo ahora de latín, que menuda pérdida de tiempo, que en el colegio solo dan estupideces que no te van a servir en la vida, en vez de enseñarnos cosas que nos vayan a servir cuando seamos adultos…

Esa opinión se está volviendo muy popular, el carácter utilitarista de la enseñanza: Estudio porque me va a servir para trabajar cuando sea adulto.

Es algo que el gobierno, estos últimos años, también está usando mucho. “Estudia la profesión que tiene más futuro” o algo así, podemos ver en los carteles promocionando módulos o cursos profesionales. Los estudios tienen valor en cuanto que te proporcionan un puesto de trabajo. Saber cosas es bueno si te vuelve un miembro productivo de la sociedad. Respecto a saber cosas que no te dan trabajo… pues bueno, qué utilidad tienen, menuda pérdida de tiempo, para qué las enseñarán, cuando ahora mismo podría estar aprendiendo cosas que me garantizarían un buen trabajo cuando crezca.

No me puedo creer que nadie con dos dedos de frente haya caído en esa trampa tan burda. Y sin embargo, mire donde mire, es lo único que veo.

En la Grecia clásica, a los que se dedicaban a los saberes “útiles” como la física y las matemáticas se les consideraba inferiores. Las clases superiores se dedicaban a meditar sobre cosas no útiles, como la filosofía, que además de un dolor de huevos en el instituto, en aquella época era el más elevado de los saberes.

Esto debería darnos una pista de lo que el sistema está haciendo, aquí y ahora, con nosotros. (2)

Sé que me repito, pero no puedo hacer suficiente énfasis en que un pueblo educado es un pueblo difícil de manipular. La educación primaria y secundaria son clave en ese sentido, porque marcarán la actitud de los niños hacia el conocimiento el resto de sus vidas. No puedo razonar por qué saber declinar en latín hace que tengas pensamiento crítico, y puede que ese dato en concreto no lo haga, pero el cuestionarse las cosas, el no creerse lo primero que te cuenten solo porque está en un libro, el no dejarse manipular como una cabeza de ganado, el poder cambiar de opinión si te demuestran que algo que creías cierto es mentira, el informarse antes de hablar o de tomar decisiones sobre algún tema… todo eso tiene la semilla en la educación que se recibe en el colegio y el instituto.

Os lo creáis o no.

Y nuestros gobernantes no son tontos y saben que el modo más efectivo de convertirnos en la China de Europa es cargándose la educación. Un pueblo que no responda cuando le bajen los sueldos, acepte trabajos no remunerados sin rechistar y se crea afortunado por vivir en condiciones casi tercermundistas es más fácil de conseguir si en vez de educar ciudadanos crías borregos. Pero hay un problema con ello, y es que puedes cargarte el sistema educativo, pero no puedes impedir a los padres coger sus libros de texto y educar a sus hijos en sus ratos libres, y desde luego lo que no puedes impedir es que el propio crío sea el que coja el libro. Puedes atacar la escuela pública, pero no la voluntad de aprender.

O más bien sí.

Toda esa gente que no ve absolutamente ninguna utilidad en estudiar latín desde luego que tiene razón si estamos hablando de utilidad a la hora de conseguir un trabajo. Y ahí está el error. Nos han metido en la cabeza que todo lo que no sirva para conseguir un trabajo es inútil, que no merece la pena. Para qué me va a servir saber quién era el señor ese que robó el fuego a los dioses si lo que yo hago es programar, cierto. Mi tarea como ciudadana es sentarme cada día ocho horas a teclear código, no meditar sobre que, en la práctica, la auténtica democracia nunca se ha dado a lo largo de la historia del hombre. De qué le sirvo a la sociedad si me dedico a leer especulaciones sobre qué pasaría al entrar en un agujero negro en vez de a sacar adelante mi trabajo diario.

¿Verdad?

Cada vez que veo uno de esos carteles de “estudia para conseguir el trabajo que quieres”, lo que leo es “estudia lo justo para serme útil”, os lo juro.

Y lo triste es que soy minoría.

 

 

(1) El cachopo es una delicia culinaria que es tan buena que seguro que alguna religión lo considera pecado, y que si no habéis probado aún estáis cometiendo el mayor error de vuestra vida no haciéndolo PERO YA.

(2) ¿Y sabéis por qué sé esto? Porque he estudiado cosas que no son útiles. Que no son útiles pero me hacen darme cuenta de lo que están haciendo con nosotros.

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Un pensamiento en “Que el latín no sirve para nada, hombreyapordios

  1. “No me puedo creer que nadie con dos dedos de frente haya caído en esa trampa tan burda. Y sin embargo, mire donde mire, es lo único que veo.”

    Ójala fueras la única.

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