Navidad, navidad…

Tengo que admitir que las navidades me hacen menos ilusión cada año.

Personalmente, odio las imposiciones sociales. A veces les llevo la contraria porque sí, solo porque es algo que se supone que debo hacer, sin racionalizarlo más. Y el hecho de que sea casi obligatorio que sea feliz en navidades está de las primeras en mi lista. Con todas las demás festividades y eventos siempre se puede negociar, siempre hay una alternativa, por mínima que sea. Pero la navidad es sagrada, por algún motivo que escapa a mi entendimiento.

Y claro que cuando era más joven estaba muy contenta en navidades. Dejando a un lado el mensaje religioso, que está tan pervertido que dudo mucho que haya 100 personas en toda España que lo sientan así, estamos hablando de dos semanas de vacaciones plagadas de comidas pantagruélicas, quedadas con los amigos y regalos. ¿A qué niño en su sano juicio no le va a gustar la navidad?

El problema está en cuando creces, y las celebraciones se convierten en un montón de obligaciones. Porque todo lo que implican las navidades es obligatorio. Tienes que estar contento. Tienes que estar con tu familia. Tienes que hacer regalos. Y no te puedes escapar de ninguna de las tres.

Me gustaría ver a toda esa gente que despotrica de San Valentín y clama que esa festividad es un invento de El Corte Inglés decir algo sobre “estas fiestas tan señaladas”, en serio. Al menos el 14 de Febrero, como mucho, tienes que hacer solo un regalo. Pero por dios, ¿cómo se supone que voy a sentirme feliz si tengo que dejarme el sueldo entero en regalos para parientes que veo tres veces al año? Además, como la familia ya no pasa tiempo junta no conoces los gustos de ninguno, y seguramente los regalos acaben criando polvo en un estante. Hay solo cierta cantidad de espacio en los armaritos del baño para guardar colonias, por si no lo sabíais.

Sí, lo habéis adivinado, no me gusta estar obligada a hacer regalos. Puedo entender hasta cierto punto que a los niños pequeños se les sigan haciendo, pero en serio, ¿mis padres, mis hermanas y sus maridos necesitan seguir creyendo en los reyes magos? Y tal y como mi familia está aguantando el tirón de la crisis, ¿de verdad es aconsejable gastarnos un dinero que no tenemos en regalos que no se van a usar? Es una locura, el país hundido en una depresión del copón, y las ansias consumistas de estas fechas son las mismas de siempre. Porque es navidad, y tienes que comprarles cosas a tus seres queridos, y si no lo haces es que no les quieres.

Hablando de querer a la familia: Puedo entender que dos semanas de vacaciones escolares – que no laborales – sean una buena oportunidad para que los abuelos vean a los nietos, los padres vean a los hijos, y los gatos tengan ataques de histeria. Mis sobrinos, sin ir más lejos, tienen locura con mis padres. A los cuales ven todos los días, así que no veo dónde está la magia en pasar más días juntos. Mi otra hermana vive en Valencia, así que podría entender la emoción de verla… salvo que viene todos los fines de semana a Madrid, y los pasa en casa de mis padres. Yo soy la hija a la que menos ven. Y vivo en su barrio, a 20 minutos andando. Si no me ven más a menudo es porque no quieren, así que no le veo sentido a que estén obligados a verme en navidades. Pero hay que hacerlo porque es lo que hay que hacer. Da igual que el salto generacional entre las personas criadas con internet y las personas que creen que un pc es Satanás reencarnado sea tan grande que no haya un solo tema de conversación que no acabe en bronca. Da igual que veas a tu familia tan a menudo que no tengas nada nuevo que contar y al final el tiempo se pase repitiendo otra vez la última monada que ha hecho el nieto. Da igual que realmente no aguantes a tu hija y la quieras cuanto más lejos mejor. Hay que juntarse en navidad. Y pasarlo bien en las reuniones familiares. Es muy socorrido lo de “cuando te falten tus padres ya verás, aprovecha el tiempo que les queda”, sí, pero hay muchas maneras diferentes de aprovechar el tiempo que me queda con unos padres que piensan que soy una persona mediocre, que vive en pecado y cuando muera irá directa al infierno, y de cuyos gustos y aficiones ni tienen ni idea ni les importa lo más mínimo, que obligándome a juntarme con ellos en una casa abarrotada de gente, comida y momentos incómodos, “porque es navidad”.

Con todo esto en perspectiva, cómo puede preguntarse alguien por qué no estoy contenta en navidades. Y es que esa es la última parte: ¿Dónde encuentra la gente el interruptor para ser feliz en navidades, si no lo eres el resto del año? ¿Es la decoración hortera en las calles, el ansia consumista, el transporte público colapsado, el frío, los mensajes religiosos hasta en la sopa en un estado aconfesional, o la subida del precio de la comida lo que hace que de pronto la gente esté súper contenta de estar viva? “Estas fiestas son para dar a los que no tienen, para pensar en la familia, en la que está y la que no está, y alegrarte por lo que tienes”. Ya me alegro el resto del año de no estar muerta en una cuneta o viviendo debajo de un puente, gracias. Y si necesitas unas fechas concretas para pensar en la familia o para ser generoso, es que para empezar no haces ninguna de las dos cosas el resto del año.

No pretendo amargarle la navidad a nadie, porque la moda de estar triste en navidades también me parece una imposición y se la regalo a quien la quiera. Pero yo no soy una persona feliz. Sé que hay gente mucho más desafortunada que yo que es feliz en estas fechas, pero lo que se eche cada uno en su café por las mañanas no es de mi incumbencia. Simplemente no me gusta que me obliguen a hacer cosas, a sentir cosas, simplemente “porque es lo que hay que hacer”. Si las navidades que vienen no he tenido que volver a mudarme a un piso más barato – como hago todos los años – porque no puedo con el alquiler de este, he conseguido llegar a fin de mes más de una vez sin tener ataques de ansiedad al mirar el saldo a día 15, he podido ir al trabajo sin miedo a que me digan que no vuelva al día siguiente, o – esto ya es ciencia ficción – he logrado ahorrar aunque sea una mísera cantidad de 4 cifras, igual las navidades que vienen estoy contenta. Pero mientras eso no suceda, me parece que vais a tener que seguir quejándoos de que estoy siempre amargada.

A mi me parece perfecto que se mantenga la ilusión de las navidades en los niños. Y que los que tengan el interruptor para ser felices, para olvidarse de que estamos jodidos pero bien, lo usen. Puede que incluso los haya que sean felices todo el año y en navidades la cosa sea cuestión de inercia. Puede que haya gente que realmente se sienta contenta por poner figuritas de plástico en una mesa en su casa y rezarle a su amigo imaginario que nace en Diciembre y muere con 33 años en Marzo-Mayo del año siguiente. Puede que haya quien ceda ante la presión social y sea feliz “porque estas fechas son para ser feliz, para dar, para estar agradecido por lo que se tiene” – que repito que si necesitas una fecha concreta para ello tienes un problema –. Cada uno es totalmente libre se sentirse como quiera en las fechas que quiera.

Así que, joder, no me pidáis que esté contenta en navidades.

Por cierto, que feliz navidad, y tal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s