Micromachismos que le hinchan los cojones a una

Entrada MUY breve porque no tengo nada interesante que decir, en realidad.

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Marvel ha comprado los derechos de Spiderman a Sony. Y seguramente Andrew Garfield no siga en el papel protagonista.

Me fastidia bastante, porque el actor daba bastante bien el personaje, sobre todo de cuerpo, espigado y delgadete, te creías que fuera a liarse a saltos por la ciudad. Y la actuación me pareció chorrocientas veces mejor que la de Toby Maguire, dónde va a parar.

Comentándolo en el trabajo, los dos chicos frikis del departamento me dicen que no, que Andrew Garfield es demasiado “guapete”, que no tiene la pátina de friki que tenía Maguire, que aunque de actuación lo hacía bien, para el papel ellos cogerían a alguien con “más pinta de pringado”.

Sí hombre, los tíos mejor feuchos que vuestra masculinidad no se vea amenazada. Ya las tías mejor todas pivones, que si ellas también son realistas ya no tiene gracia ir al cine.

Este fin de semana, en unas convivencias, conocí a una chica bastante sosa y repipi, aunque monilla – tampoco demasiado –. Durante gran parte del fin de semana la chica fue cortejada por gran parte de los caballeros participantes. Esto me llamó la atención porque había otra chica, bastante más mona y mucho más interesante, a la que apenas hicieron caso, quizá porque no daba tanta coba. No sé, tampoco me puse a diseccionarlos a todos. Pero el caso es que me pregunté si un hombre, con tal de ligar con una niña mona, sería capaz de pasar por alto que la niña mona en cuestión tiene el carácter de una rata de agua. Esta misma pregunta la hice hoy en voz alta en el trabajo.

Lo primero que me respondieron fue “uy… huelo a celos!”. Sí, claro, porque mi máxima aspiración es que los tíos intenten ligar conmigo. Ahí, apuntando alto en la vida.

Cierto espécimen me respondió que claro, que los hombres quieren tías buenas, que son las mujeres las que buscan que sean simpáticos. Le intenté responder que aquello era una generalización como una casa, y su respuesta fue algo así como que “no, viene en los genes, los hombres buscan cuerpos, las mujeres buscan seguridad”. Alguien, en ese punto, comentó “Ahora dirás que los hombres cazan y las mujeres recolectan” y menos mal, porque si no hubiera intervenido igual yo le habría tirado el café a la cara.

Lo bonito vino después, cuando el troglodita antes mencionado comentó que si había funcionado así por selección natural, por algo sería. Le habría dicho que la selección natural no tiene absolutamente nada que ver con que a él le gusten las tetas grandes, y que de hecho en la sociedad moderna no existe la selección natural, pero cuando hablo con ese hombre la verdad es que me da miedo que si uso palabras demasiado largas no me entienda y se pierda. Lo único que dije es que me parecía muy bien que fuera así, pero el hecho de que todo el mundo lo hiciera no tenía por qué gustarme. Y él siguió diciendo que no, que las cosas eran así porque eran así, que a él también le gustaría que…

Ahí se quedó callado. Yo terminé la frase por él “te gustaría que las tías no se fijaran solo en los tíos buenos para así tú poder ligarte a alguna tía buena, no?”. Y él, como no da más de sí, hizo media afirmación antes de darse cuenta de que debía responder que no.

Ese tío es un hamor.

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